La piña, más que un alimento
básico, es típicamente un
alimento complementario. Este fruto crece
en rosetas perennes de alrededor de 1,5
m de altura. Se cree que las piñas
son originarias del Paraguay, desde donde
los colonizadores españoles y portugueses
las llevaron a Europa. La piel del fruto
es extraña; está compuesta
de escamas que, de hecho, son pequeños
frutos. Su sabor agridulce, su sabor suave
y aromático y su suculenta carne
la convierten en algo único entre
los alimentos. Su cultivo se ha estimulado
en varios países de África
y en los EEUU. Muy sabrosa cuando se consume
fresca, la piña también se
utiliza como condimento que da sabor, tanto
frío como caliente.
La piña destaca por la gran variedad
de vitaminas y minerales que contiene, lo
que beneficia enormemente a nuestro organismo.
Además, es baja en calorías
y contiene bromelaina, una enzima que favorece
el proceso digestivo.